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Hemos consagrado una política de honorarios
que mejor se adapta a las necesidades de un trabajador despedido,
por cuanto asumimos la representación sin cobros iniciales,
dado que cobramos un porcentaje de un 25% de lo que obtengamos.
Esto permite a una persona recién despedida contar
con una debida defensa de sus derechos laborales, a pesar
de no contar con recursos (lo que es particularmente relevante
cuando se ha perdido el empleo).
Esto implica que los intereses del cliente
son los mismos que los abogados que lo defienden lo que redunda
en una alta motivación para hacer un buen desempeño
y ganar el juicio, obteniendo el máximo posible. Si
el juicio se pierde nuestros abogados no ganan nada y habrán
trabajado gratis, de modo que, como es lógico, se trabajará
para evitar aquello.
Cero
desembolso inicial
Reembolsa
sólo contra resultados positivos (25%)
Si se
pierde el juicio no se cobran honorarios
Abogados
altamente motivados (sus intereses, son nuestros)
Los únicos costos que asume el trabajador
son las notificaciones que se pagan al receptor judicial y
que pueden implicar un costo de entre $40.000 y $70.000 pesos. |